Cuento de carnaval, para la Wini y el Brian
Marzo
2007
Esto que les voy a contar, a mí me lo contaron una nena y un nene, como de este tamaño, y se llaman el Brian y la Wini, y asegún sus palabras, es un hecho verídico, aunque yo sospecho que es fantasía, y que de tanto imaginarlo les terminó pasando...
Resulta que se andaban jugando con un perrito huérfano, al que llamaron Tomasito, y este era muy escurridizo, como de por sí eran los tres, y se les escapó, o ellos se le escaparon a él, no supieron decirme...
El caso es que lo buscaron por las casas, por todos los agujeros del barrio, que dan a otros barrios secretos, hasta llegar al río, donde encontraron un bote mágico. Era pequeño, pero muy bonito. Estaba pintado como arco iris, y tenía el asta y la vela adornadas con lentejuelas, guirnaldas, globos y pétalos de flores.
Por curiosidad se subieron, y los remos empezaron a moverse, mientras se iba naciendo un ser echo de humo, o de burbuja, o de fuego... Se presenta como Rey Momo...
Este rey burlón llamado Momo se presentó ante la Wini y el Brian como una leyenda de la antigua Roma. Y les dijo que es el dios de las bromas y las burlas, hijo del sueño y de la noche...
Les dijo este rey bufón, que le gusta molestar con chistes grotescos y críticas políticas burlescas... y que así divertía a los dioses del Olimpo...
Pero resulta que un día fue expulsado por tanto molestar a Poseidón, a Atenea y a Afrodita. Y les dijo a la Wini y al Brian que el carnaval propone la confusión, la subversión de las leyes y mandatos impuestos, mujeres que son hombres, y hombres que son jirafas, esclavos que son reyes y reyes que son burros, el fuego es agua y la tormenta una caricia...
El caso es que cuanto más se adentraba el barquito en el río, muy otro se hacía este río, que el agua brillaba y nada veían las niñas, que ya se iban
carnavaleando de tanto que les hablaba el Momo éste...
Cuando llegó el atardecer, y la luz se iba a bailar con el mundo que debajo de la tierra respira, la costa que se veía era otra...
El Momo les contó que estaban en Egipto. Y en Egipto estaban festejando una especie de carnaval, con baile, bebidas y los placeres que habitualmente estaban prohibidos, para homenajear a la diosa de la fertilidad, para que nazcan las cosas, como las cosechas, los animales, las lluvias...
Una semana duró esta su bailadera...
Entonces se dieron cuenta que tenían que volver, y volvieron las tres al barquito mágico de Momo, pero no encontraron el Ceibo, si no que encallaron en Grecia, por el siglo 6to. a.c. donde festejaban el carnaval paseando unos barcos con ruedas que se llamaban carrus navalis. Bailaron mucho y se divirtieron con máscaras y disfraces...
Pero tenían que volver a sus casas, con sus familias, que ya se estaban
preocupadas...
Entonces la Wini y el Brian se subieron de nuevo al barquito, que además de lindo era mágico.
Pero otra vez se perdieron y terminaron en Roma, donde el emperador había prohibido el carnaval, y muy tristes se andaban las gentes, y el Brian y la Wini y el Momo, así que hicieron un corzo clandestino y pagano...
Entonces, cuando el imperio romano se hizo católico y cristiano para dominar a quienes se revelaban por la rebelde palabra de Jesús, y como no pudo reprimirlo con su espada y su cruz, lo permitió, pero ordenando cuándo hacerlo... debía terminar el miércoles de ceniza, cuando empieza la cuaresma, los cuarenta días antes de pascua...
Ahí el Brian y la Wini festejaron, pero otra vez debían partir. Y esta vez
llegaron a Venecia, donde los festejos eran con carros y desfiles y máscaras...
Ahí se fueron, ya mucho cansados, siguiéndole el paso al carnaval, que viajaba a América, en los barcos europeos de la conquista y la dominación de las comunidades indígenas que acá había y hay, aún resistiendo la conquista...
Pero no podían saber que Momo, en su barquito mágico, los llevaría a un carnaval, hasta su casa, en el Ceibo, al costado del río...
Pero se quedaron tranquilos y bailaron y se disfrazaron, pero elementos indios tenía ya el carnaval, y se hacía culto a la pachamama, y a las cosechas, y a las casas...
Y la influencia africana de la mano de los esclavos y las esclavas se arraigó al son de su candombe...
Y aunque al poder, a los políticos y a los ricos nunca les gustó que los pobres festejaran, por que los querían reprimidos y tristes, para que trabajen más para ellos los ricos, y muchos virreyes lo prohibieron, el carnaval siguió festejándose, en público o en secreto, por que era una fiesta en donde los ricos y los pobres, los hombres y las mujeres, tenían permitidos muchos placeres, como el alcohol, el amor, el baile, la risa, la música, el teatro...
Cada cual era otro u otra, detrás de una máscara y dentro de un disfraz... Y podían hacer o decir lo que quisieran...
La burla, la crítica absurda, la ridiculización de los poderosos, todo estaba
plasmado en el carnaval...
Era la ridiculización de la vida cotidiana y rutinaria...
Fueron bajando, la Wini y el Brian y el Momo, por América, hasta llegar a Bs.As. donde por 1840 Rosas permitía el carnaval, y los negros eran la mayoría que lo festejaba y lo bailaba, hasta que Rosas también lo prohibió. Cuando calló, posteriores gobiernos lo permitieron y prohibieron, y siempre fue reglamentado por la policía, que tenía registro de todo y todos...
Ya para el 1900 había corzos en todas las principales calles de la ciudad... y así fueron viajando las niñas, en el barquito mágico con Momo, y bailando y festejando muchos y diferentes carnavales, asegún el lugar y la gente, hasta llegar al Ceibo...
Entonces se despidieron de Momo, el rey de las burlas, el diablo...
Y en eso íbamos nosotros caminando por ahí, viendo de comprar los materiales para las casas que se incendiaron, cuando los encontramos, y estaban muy contentos por el viaje que se habían viajado. Y muy entusiasmados los vimos, y nos pidieron que hiciéramos un corzo, y acá estamos, con los Guardianes de Mugíca, los Pegotes de Florida, y los Callejeros de Caseros...
Pero bueno, ya saben cómo son los niños y las niñas, siempre quieren más, y nos pidieron de hacer una murga en el barrio, y les dijimos que es imposible, que no sabíamos cómo, ni bailar, ni tocar música, y nos dijeron que sólo con ganas el mundo nació las cosas, y que el Rey de la Burla, Momo, el diablo, nos podía ayudar, y que dale que sí?¡ dale?¡ dale?¡
Y bueno, ya veremos, les dijimos, pero que iban a tener que venir muchos chicos y chicas así se ponía más fácil la tarea...
Bueno, gracias por acercarse y hacer este barco mágico que hoy somos...
Ahora, que bailen los muertos y los vivos...

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